GENIAL

Sherlock Holmes

***En el 2022 publiqué un cuento titulado El espejo de Frankfurt que dediqué al maestro Poe (y en el que también es uno de sus personajes), que salió editado en España como parte de un libro colectivo titulado Frankfurt: Territorio Literario (Pigmalión)***

Ricardo Gil Otaiza

1.- Fue Edgar Allan Poe el creador del género policial: su cuento Los crímenes en la calle Morgue (1841) inaugura una era de relatos que se ha erigido, ayer y hoy, en un filón literario. C. Auguste Dupin es el primer personaje en este sentido, y representa, qué duda cabe, el prototipo del detective inteligente, sagaz, libérrimo, desprejuiciado y mordaz, que es de enorme disfrute para el lector amante del género y que hizo posible, tiempo después, la aparición del “famoso” Sherlock Holmes, creado en 1887 por el narrador británico Arthur Conan Doyle, que fue inspirado a su vez por el famoso médico escocés Joseph Bell, quien al ser profesor de Doyle, logró impresionarlo en su cátedra médica por su observación basada en la lógica y la deducción. No tuvo Doyle reticencias en manifestar, que con su famoso personaje daba continuidad al género creado por Poe, y el propio detective, en varias narraciones, refiere a su “colega” Dupin y, si bien es cierto, que lo hace de manera crítica, su mención deja sentado para siempre el reconocimiento explícito del autor inglés al norteamericano.

Leí todos los cuentos de Edgar Allan Poe, y en casa guardo un par de volúmenes que dan testimonio de mi atracción por el género, y esta simpatía no es solo por lo policial, arriba citado, sino también por sus relatos de horror, lo que suele denominarse como género gótico. Influyó en mí, tal vez, el que me crie en una ciudad en la que los cuentos de fantasmas y aparecidos formaban parte de la rutina y del día a día, y en mi propia familia materna éramos dados a contar cuestiones que iban más allá de lo racional, para internarse en los oscuros meandros de lo inasible y etéreo, y recuerdo que sentía miedo con esas historias (muchas de las cuales tenían como protagonistas a conspicuos miembros de mis antepasados), pero era un miedo tentador, si se quiere masoquista y ambiguo, porque entre más terror sentía por todo aquello, se abría en mi interior el boquete de las ansias de escuchar más historias, de seguir indagando y así poder sentir el frío que me erizaba la piel, y la secuela del recuerdo posterior que trastocaba mis sueños y me daba largas noches en vela.
En el 2022 publiqué un cuento titulado El espejo de Frankfurt que dediqué al maestro Poe (y en el que también es uno de sus personajes), que salió editado en España como parte de un libro colectivo titulado Frankfurt: Territorio Literario (Pigmalión), coordinado por la colega y amiga Nery Santos Gómez, y era la primera vez que me adentraba en lo gótico como expresión literaria, y créanme que disfruté de la experiencia. Ya lo he contado acá: casi se me vencía el plazo para la entrega del cuento y, por cuestiones de bloqueo mental (propio de la tensión del autor), no hallaba el tema a desarrollar. A finales de junio de 2022 mi hermana y mi sobrino llegaron de Colombia a pasar unos días en mi casa en Venezuela, y por cuestiones de esa manera de ver y entender el mundo (cultura, cosmovisión) una noche, casi al borde de la madrugada, conversábamos mi hermana y yo acerca de fantasmas, de espejos como portales al más allá (y de otras cuestiones por el estilo), y en ese preciso instante sentí una suerte de destello, de flash, que me empujó a levantarme corriendo para ir en búsqueda de papel y lápiz para tomar nota. Nació así mi relato que, dicho sea de paso, gustó bastante, sirvió de base para el desarrollo de un trabajo de grado en el área del diseño gráfico y posiblemente sea llevado a soporte audiovisual (toco madera para que se concrete).

2.- Retomando el género policial, salió en septiembre de 2023 una novela del escritor español Arturo Pérez-Reverte, titulada El problema final, que me llevó a Venezuela, a comienzos del año siguiente, un querido amigo que retornaba de sus vacaciones europeas. Confieso que leí con fruición la novela, que recrea, de manera magistral, al icónico personaje de Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes. Lo verdaderamente impactante del libro, es cómo el autor trama una historia en la que rinde un homenaje, no solo a Doyle, como queda dicho, sino también a Agatha Christie, y nos lleva con la magia de lo literario a mediados de 1960 al escenario de la isla griega Utakos, frente a Corfú, en donde un temporal deja varados a los huéspedes de un hotel y deben resignarse a permanecer allí hasta que regrese la normalidad y la calma. Al día siguiente hallan muerta a Edith Mander, una turista inglesa, y comienzan así los rumores y las conjeturas entre los huéspedes. Se cree que se trata de un suicidio, pero van apareciendo ciertos elementos e indicios que pronto generan inquietud y alarma.

A todas estas, hace su aparición el protagonista central: Ormond Basil, (cuyo nombre artístico es Hapalong Basil): un actor británico en declive y en cuya carrera interpretó con enorme éxito al detective Holmes. Varios de los presentes en el hotel conocen al actor y ante la imposibilidad de que llegue la policía a levantar el cadáver y hacer las investigaciones, impelen a Basil para que se erija en su propio personaje: que se metamorfosee en Sherlock Holmes. Para completar el ardid, Pérez-Reverte inserta a Paco Foxá, un turista español que es escritor menor de novelas policiales, y lo erige en el Watson que completa la dupla, que se encargará de hacer las pesquisas e intentar descubrir éste y otros nuevos crímenes que se van dando en el hotel. Como ocurre con las historias policiales de Poe, de Doyle y de Christie, se impele al lector a indagar, a echar mano de la lógica y de la inteligencia, de allí su enorme atractivo entre nosotros.

rigilo99@gmail.com

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