Lula da Silva gana las elecciones presidenciales en Brasil
***Tras quedar segundo en la primera vuelta, el líder del PT se convirtió en el primer candidato en revertir un balotaje en la historia del país.***
Contra todo pronóstico, Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje en Brasil este 25 de octubre y aseguró, a los 80 años de edad, su cuarto mandato presidencial. Este triunfo marcó un hito sin precedentes: por primera vez en la historia democrática del gigante suramericano, el candidato que terminó segundo en la primera vuelta (45,16% frente a 47% de Flávio Bolsonaro) remontó y se impuso con diferencia determinante de 4 millones de votos. De esta manera, Brasil se resiste ante el giro a la derecha en Latinoamerica y abre un capítulo en la política reciente del país.
La contienda estuvo marcada por intensa polarización, campaña de enorme alcance en redes sociales y pugna por definir el rumbo económico y social de la nación para los próximos años. Tras semanas de tensión y expectativas sobre la capacidad de movilización de cada bando, el proceso electoral dejó al descubierto una compleja radiografía del electorado brasileño, donde el voto urbano del sureste y la tradición política del noreste desempeñaron papel clave en la definición de los resultados.
¿Cómo logró la remontada?
El politólogo y profesor universitario Jesús Mazzei asegura que la diferencia determinante estuvo en la capacidad de movilización y el trabajo táctico desplegado por la maquinaria de Lula, el Partido de los Trabajadores (PT).
Mazzei destaca que el equipo de campaña logró penetrar con fuerza en el sur y el sureste del país, arrebatándole al bolsonarismo un bastión clave como el estado de Minas Gerais, cuya hegemonía histórica suele dictar el pulso de las presidenciales brasileñas desde la era de Fernando Collor de Mello.
“Lula y la maquinaria política del PT trabajaron muy bien la movilización a nivel de formato digital y a nivel del activismo político. Sobre todo se centró en el sur y en el sureste: ganó un importante bastión que había ganado la opción de Bolsonaro en la primera vuelta, como el estado de Minas Gerais. Disminuyó la votación en estados como São Paulo y Río. Esa es la que le da la diferencia determinante, por supuesto ganando los bastiones tradicionales del PT como el nordeste”, expresa el exdiplomático venezolano en Brasil. Afirma que el equipo de Bolsonaro “subestimó políticamente a un zorro político como Lula”.
La estrategia de Lula da Silva
El analista político venezolano Roderick Navarro, residenciado en Brasil, señala que en la primera vuelta, el lulismo arrastró el desgaste de escándalos institucionales vinculados al Supremo Tribunal Federal (STF), lo que impidió un control efectivo de la opinión pública y derivó en una sólida victoria cultural de la oposición en el Congreso. Sin embargo, para el balotaje, bajo la dirección de sus estrategas de marketing, la campaña de Lula implementó un giro radical centrado en la deconstrucción de la imagen de su rival. Esta estrategia apostó por la explotación de miedos antropológicos y sociales, recordando la gestión de Jair Bolsonaro durante la pandemia y advirtiendo sobre recortes drásticos en políticas públicas.
Navarro señala que, por su parte, Flávio Bolsonaro mantuvo una postura moderada y propositiva similar a la de la primera vuelta, sin reaccionar con la misma contundencia a la pauta de ataque de su contrincante.
El analista dice que los debates televisivos también tuvieron papel crucial: mientras el primer encuentro duplicó el número de indecisos y expuso una reacción dubitativa de Lula, los espacios posteriores reconfiguraron la puesta en escena para equilibrar la balanza. No obstante, más allá de la batalla digital y mediática, la victoria de Lula se cimentó en un trabajo territorial de base. A pesar de que la oposición contaba con amplia red de alcaldías y diputados altamente votados, el activismo militante del PT en las calles y la movilización focalizada del electorado hacia los centros de votación, asegura, marcaron la diferencia frente a una derecha que confió excesivamente en su arraigo en las redes sociales.
El lugar del bolsonarismo tras la derrota
Tras el escrutinio final, Flávio Bolsonaro ofreció una alocución donde desconoció abiertamente los resultados y anunció que acudirá a los órganos correspondientes para solicitar la anulación de la elección, cuestionando medidas de la jornada como la prórroga en el horario de votación.
Pese a la derrota en la carrera por la presidencia, el bolsonarismo se consolida como fuerza opositora de enorme peso real en la política del país. Los analistas coinciden en que, aunque existan reclamos sobre el proceso, la representatividad de la derecha en el Congreso y las gobernaciones condicionará fuertemente al nuevo gobierno.
Jesús Mazzei resalta la presencia estructural de la corriente conservadora y la inviabilidad de los intentos por impugnar los resultados. “No le veo viabilidad a una anulación. Anular unas elecciones es una decisión jurídica y política de gran calado que no va a tener viabilidad porque ya la mayoría de los países del mundo han reconocido el triunfo electoral de Lula. El bolsonarismo no es solamente una idea política; tiene presencia política y electoral de existencia real en Brasil. Quedaron electos otros hermanos de Flávio Bolsonaro como senadores y diputados, y la esposa de Jair Bolsonaro en Brasilia, donde ganaron la gobernación de calle”, manifiesta.
(Con información de El Nacional)
