Al menos 1600 muertos deja devastador terremoto en Birmania
***El sismo también alcanzó a Tailandia donde reportan 10 fallecidos***
El número de muertos por un gran terremoto que golpeó el viernes a Birmania ha superado los 1.600, según cifras del Gobierno militar, mientras que los equipos de rescate, a los que se han sumado efectivos de países como China, Rusia o Malasia, continúan una búsqueda desesperada de supervivientes.
El seísmo de magnitud 7,7 sacudió el centro de Birmania, seguido minutos después por una réplica de magnitud 6,7. Los testimonios que llegan desde dentro del país e imágenes en redes sociales muestran la devastación en Mandalay, la segunda ciudad más grande, donde carreteras, edificios y varios templos han quedado destruidos.
Muchos vecinos de Mandalay hablan de que hay cientos de personas sepultadas bajo los escombros. Además, miles de residentes han pasado las dos últimas noches a la intemperie por miedo a nuevas réplicas. El aeropuerto de esta ciudad, que sufrió graves daños, ha suspendido sus operaciones y las principales carreteras de acceso resultaron dañadas por desprendimientos y grietas, lo que está dificultando la entrada de convoyes con ayuda humanitaria.
Varios testigos apuntan a que quedan muchas personas atrapadas bajo los restos de una mezquita de Mandalay que se derrumbó justo al acabar las oraciones del viernes, cuando más gente había dentro. A las afueras de la ciudad, en la aldea de Sule Kone, otra mezquita se vino abajo tras el terremoto. «Recuperé a cuatro personas con mis propias manos. Pero, por desgracia, tres ya estaban muertas y una murió en mis brazos«, relata un testigo.
Los trabajadores de la Cruz Roja dijeron el sábado que más de un centenar de personas estaban también entre los restos de un bloque de apartamentos de 12 pisos que se derrumbó por el terremoto. En Kyaukse, otra localidad vecina a Mandalay, se encontraron entre los escombros de una escuela los cuerpos de 12 niños y de un profesor. Algunos informes apuntaban a que hay alrededor de 50 menores y seis maestros que siguen desaparecidos.
Un operario de rescate explicaba a Reuters el sábado por la tarde que su equipo estaba intentando liberar a 140 monjes de las ruinas de un edificio derrumbado en un barrio de Mandalay. «No podemos ayudar porque no tenemos suficiente mano de obra ni máquinas para retirar los escombros», aseguraba. La tragedia se propaga por toda la ciudad y sus alrededores mientras que el ejército continúa lanzando ataques aéreos en zonas declaradas en estado de emergencia contra los grupos de resistencia prodemocracia.
«El temblor duró alrededor de dos minutos y después estuvimos varias horas sin luz», cuenta una residente de Yangón, la ciudad más grande de Birmania, que respondía a un mensaje por la aplicación Signal después de recuperar la conexión tras la sacudida el viernes al medio día de un potente seísmo que también provocó daños en países vecinos como Tailandia, China y Vietnam.
El último informe de las autoridades militares señala que al menos 1.644 personas han muerto, 3.408 han resultado heridas y otras 139 se encuentran desaparecidas. Organizaciones internacionales dicen que la magnitud real de las muertes y la destrucción es mucho mayor. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), una agencia del Gobierno estadounidense, estimó que el número de muertos podría superar los 10.000.
«Aquí estamos bien, pero no puedo imaginar la catástrofe que ha tenido que ocurrir en otras ciudades del país más cercanas al epicentro», explica la mujer de Yangón, que prefiere que no salgan publicados sus datos porque está utilizando un servidor VPN ilegal para poder chatear. Ella, como muchos birmanos, han visto los vídeos que circulan en redes sociales occidentales de edificios derrumbados en Mandalay.
Hay imágenes de los muros exteriores del Palacio Real, construido en la década de 1850, derrumbándose hacia el foso que rodea el complejo. También ha caído una famosa pagoda de 1.000 años de antigüedad. Un gran incendio ha consumido la universidad y el hospital más grande de la ciudad, que cuenta con 1.000 camas, está desbordado. Muchos testimonios señalan que se instalaron carpas de emergencia en las calles que están alrededor del centro médico para atender a los heridos.
Algunos trabajadores humanitarios que están colaborando con los equipos de rescate insisten a medios internacionales que en pequeñas localidades próximas a Mandalay, el terremoto ha dejado centenares de muertos que no aparecen todavía en las cifras oficiales.
Tras declarar la situación de emergencia en seis grandes franjas del centro del país, la aislada Junta militar que gobierna Birmania desde el golpe de Estado de febrero de 2021, lanzó una petición de ayuda internacional. «La infraestructura pública ha sufrido importantes daños, sobre todo carreteras y puentes derrumbados. Estamos preocupados por el estado de las grandes presas», dice desde Yangón Marie Manrique, coordinadora de la Cruz Roja.
«El terremoto no podría haber llegado en peor momento para Birmania, donde la población civil está sufriendo constantemente ataques aéreos militares y enfrentamientos entre los grupos rebeldes y el ejército. Todo esto dificultará la asistencia humanitaria», asegura Joe Freeman, investigador de Amnistía Internacional en esta nación del Sudeste Asiático.
El sudeste asiático vivió este viernes momentos de terror después de que un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudiera la región. El país más afectado ha sido Birmania (Myanmar), donde ya se han contabilizado más de 1.000 muertos y 2.300 heridos. Pero el seísmo también ha causado estragos en la vecina Tailandia, donde al menos diez personas han fallecido y cientos permanecen bajo los escombros de un edificio que colapsó. «Pensé que nuestro edificio se estaba viniendo abajo. Entramos en pánico y empecé a gritar. No podíamos abrir la puerta de emergencia. Pensé que me moría y que no podría salir de allí», relata en conversación telefónica con 20minutos Jana, una joven que reside en Bangkok.
(Con información de El Mundo y 20minutos)
