Carlos Alcaraz gana el Roland Garros 2025 con remontada histórica
***El juego entre el español y el italiano será recordado como una de las mejores finales jamás jugadas en torneos de Grand Slam***
No fue tenis, fue una obra de arte, un enfrentamiento onírico tan solo narrable por el lenguaje de lo sobrehumano y dibujado a raquetazos por dos tenistas al servicio de la historia. Carlos Alcaraz y Jannik Sinner pusieron este domingo fecha a la final más larga, y quizás también la mejor posible, que se haya visto nunca en Roland Garros. La firma final la rubricó el español con una victoria en cinco horas y media y después de remontar dos sets en contra, hito solo a la altura de un hombre capaz de escalar al infinito un don compartido con su gran oponente (4-6/6-7/6-4/7-6/7-6).
De las lágrimas que brotaron de los ojos de Nadal al descubrir su placa a las de Alcaraz al caer en la tierra batida ya campeón, a escasos metros de ella, transcurrieron dos semanas de final anunciada. El español avanzó en su misión de revalidar el título con un ojo puesto en su gran rival y con él se citó en un partido a vida o muerte que no podía defraudar. No lo hizo.
Doce minutos tardó Sinner en sacar adelante su primer turno de saque, una agonía con la que tuvo que convivir hasta el quinto juego. Alcaraz se impuso desde el resto para firmar el primer break, aunque el guión escrito no le llevaba a la gloria por la vía rápida. Sinner revertiría el desliz instantáneamente y activaría su mejor nivel para anotarse el primer parcial.
Este sería el aviso de lo que sería la gran final del Roland Garros 2025.
No era incomodidad sufrida ante Musetti, era incapacidad de imponer su buen tenis al despliegue técnico de Sinner. Lo mismo padecieron antes los seis rivales incapaces de anotarse un set ante él, incluido Djokovic, y todo parecía apuntar a la posibilidad de que el murciano también entrara esa lista.
El 3-0 relucía pronto en la casilla del marcador del transalpino en el arranque del segundo set. Nada invitaba al optimismo, pero Carlitos tiró de garra, rompió una sequía de seis juegos seguidos y halló el empate en el décimo juego. Después llevaría a Sinner al tie break, allí donde el N.º1 no daría opción. Dos horas y doce minutos de tenis que invitaban a pensar en una hipótesis clarividente y, a la vez, completamente errática: Sinner no tardaría en acabar con Carlos.
Aún había esperanza del lado español pero en este momento todo apuntaba al lado italiano
Pocos creían en la remontada antes de que volvieran a empezar los intercambios, ninguno de ellos quedó después de la rotura inicial de Sinner. Quizás, solo uno: él mismo. Cuatro juegos encadenaría después el español para advertir a su contrincante. Si tenía que morir, moriría matando, y así lo hizo al anotarse la tercera manga en una recta final de set en la que fue capaz de firmar un contrabreak para amedrentar más a Jannik en su fallida rebelión.
El de El Palmar no había registrado nunca una remontada de tal calibre, con dos sets en contra, más razón todavía para que comenzara a construir el imposible más grande su corta y brillante carrera. Lo hizo desde la iniciativa del saque en el cuarto capítulo del partido. Disfrutó de la delantera en el marcador hasta el 3-3 y Sinner, desconfiado —con razón— del terco Alcaraz, volvió a apretar para colocarse 3-5 con tres bolas de partido al resto.
Entonces se paró el tiempo y el milagro llegó a cuentagotas, una detrás de otra como los cinco puntos seguidos encadenados por Carlos para salvar su pellejo y después romper el saque de Sinner. Una vez resuelto el papelón, solo quedaba cumplir en el tie break. Esta vez cayó de su lado y la final se iba al quinto y último set: puerta grande o enfermería… pánico en el blanquecino rostro del transalpino.
Se abrió el turno de noche y bajo el tímido telón estrellado de París se resolvería una final que parecía no llegar querer llegar nunca a término. Alcaraz, con inercia, rompió de inicio, confirmó y avanzó hasta ponerse el partido a tiro de la misma manera que su rival lo había hecho justo una hora antes.
El mismo guion que una antes, pero esta vez era Sinner el que luchaba por la igualada y lo consiguió !!!!.
Llegó entonces el super tie break.
Alcaraz lograría el 5 – 0, pero el italiano no se daba por vencido, sin embargo el español supo aguantar. Solo dos puntos hizo el italiano cuando el español completó los diez definitivos en su marcador.
Fueron 5 horas y 29 minutos de emoción y del mejor tenis que no se había visto en la historia de este torneo.
Habrá muchos más de estos enfrentamientos entre dos colosos con capacidad de condenar al olvido lo inolvidablemente logrado por el Big Three.
Cortesía de Eurosport
(Con información de 20minutos)
